CONGRESO DE LA REPÚBLICA

 

                                                            PROYECTO DE LEY  No.   171  DE  2003        SENADO   

 

 

 

¨ POR MEDIO DEL CUAL SE EXPIDEN NORMAS SOBRE EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO Y SE DICTAN OTRAS DISPOSICIONES”

 

 

 

 

 

 

¨ Por medio del cual se expiden normas sobre el Servicio Militar Obligatorio y se dictan otras disposiciones”

 

 

El congreso de Colombia

 

 

Decreta:

 

ARTÍCULO 1º.-              Cuando las Fuerzas Militares tengan en sus filas 100 mil soldados profesionales o más con la suficiente dotación y apoyo tecnológico, y cuando las necesidades públicas no lo exijan, el servicio militar será voluntario.

 

PARAGRAFO.-             Las Fuerzas Militares dependerán del Ministerio de Defensa, y la Policía Nacional a su vez lo hará del Ministerio del Interior y Justicia.

 

ARTÍCULO 2º.-  Crease el Servicio Social  Cívico o Ecológico Obligatorio, el cual reemplazará al Servicio Militar Obligatorio cuando éste se desmonte. En ningún caso será manejado por la fuerza pública.

 

ARTÍCULO 3º.- El Gobierno Nacional  tendrá seis meses para reglamentar la presente Ley.

 

ARTÍCULO 4º.-  La presente Ley rige a partir de su sanción y promulgación, y deroga todas las disposiciones que le sean contrarias.

 

 

 

 

 

 

CARLOS MORENO DE CARO

Senador de la Republica.


EXPOSICION DE MOTIVOS

 

 

¨ No le pidamos a la juventud que muera por la Patria, pidámosles que viva para hacerla grande ¨

Luis Carlos Galán.

 

 

Actualmente, el régimen de reclutamiento militar en Colombia se basa en la conscripción de jóvenes bachilleres que prestan el servicio militar en dos modalidades: En el Ejército Nacional y en la Policía Nacional, como soldado bachiller y Agente Auxiliar.

 

El servicio militar Obligatorio es un viejo tema y un problema más para la juventud, a la que le ha tocado vivir el más grave conflicto armado de la historia colombiana.  Como se sabe, el Servicio militar está orientado, entre otras razones, al logro y participación en la estructuración democrática y cotidiana de los conflictos internos y externos del país, con la participación activa de sus asociados.  La vinculación forzada de muchos miles de bachilleres y otros jóvenes a la prestación de un servicio militar obligatorio, no contribuye al afianzamiento de una cultura de paz.

 

Hoy en tiempos del tercer milenio, el  artículo 216 de la Constitución Política reproduce casi textualmente lo dicho en la Carta de 1886: ¨ Todos los colombianos están obligados a tomar  las armas cuando las necesidades públicas lo exijan  para defender la independencia nacional y las Instituciones Públicas ¨.

 

En desarrollo de este mandato se ha regulado el  servicio de manera muy particular. Un ejemplo de ello es que a  la mujer se le dispensa de la obligación en razón de su supuesta debilidad. 

 

Además, son numerosos los combatientes que salen cada  12 o 18 meses fatalmente familiarizados con la  muerte, formados en el ejercito de la violencia, para luego llegar a un medio sin oportunidades,  con una alta tasa de desempleo, lo que los convierte en presa fácil de los grupos al margen de la ley, ansiosos de engrosar sus filas con personal ya entrenado, y dispuesto a alquilarse para poder subsistir.

 

Por otra parte, es forzoso reconocer que Colombia exige una  fuerza pública de las más altas calidades humanas, militares y cívicas, especialmente de una fuerza militar eficiente y eficaz.  Para ello exige de profesionales que estén inspirados en una verdadera vocación militar y de servicio a los intereses de la patria, es decir, que realicen una carrera profesionalizada.

Estas razones contribuyen en esencia al fundamento de la presente Ley, que buscan eliminar gradualmente el servicio militar obligatorio y brindar la opción de desarrollar uno social, cívico y ecológico.  Esta gradualidad será necesaria por las implicaciones de orden militar, vinculadas a la evolución del conflicto armado.  Nuestro compromiso con la paz es entonces, también un compromiso con los jóvenes de nuestra patria.  Hay también implicaciones de orden fiscal  que limitaran el proceso de sustitución de bachilleres y conscriptos  por un ejercito regular y profesional, dado que ello exige costos comparativamente mayores.

 

La gradualidad está fundamentada en variar significativamente las proporciones actuales de composición de soldados en las fuerzas militares, es decir, llegar en un futuro cercano a una estructura compuesta por  no menos de 100.000 soldados profesionales, ya que hoy es de tan solo al rededor de 55.000.  Debemos incrementar entonces en un 50 % el número de efectivos voluntarios en el cuatrienio 2002-2006, sin que ello implique necesariamente un aumento en la fuerza militar disponible.  Todo habrá de depender  de la evolución del conflicto armado incrementado a partir de este año.  Esta sustitución dará prioridad a liberar el total de bachilleres, salvó a aquellos cuya vocación sea la de seguir voluntariamente una carrera militar.

 

Alrededor de  300.000 bachilleres egresan de las aulas secundarias cada año.  La educación está orientada a la formación de valores éticos y democráticos, y a la generación de una cultura de convivencia y solidaridad social.  Al mismo tiempo, las necesidades sociales son muy amplias y representan el mejor laboratorio para que los jóvenes y las nuevas generaciones puedan experimentar la razón de ser toda formación educativa, la cuál es la de revertirse en favor del mejoramiento de la vida en sociedad y del bienestar colectivo, mediante el fortalecimiento de los vínculos de solidaridad, el bien común y la cohesión de los lazos de convivencia y apoyo recíproco.

 

En lugar de incubar una cultura forzada para la guerra, conviene para esas nuevas generaciones la prestación de un servicio social, civil y Ecológico en beneficio del interés colectivo.  Es la razón de ser de una política integral del Estado volcada hacia la paz, antes que una cultura volcada hacia la guerra.

 

Un contingente anual de las proporciones mencionadas, de egresados de la educación media vocacional, deberá ponerse al servicio de la causa social  mediante el establecimiento de un Servicio Social, Cívico y Ecológico. Los bachilleres podrán integrarse a cada municipio, localidad, o distrito en donde habitan, sin separarlos de su tronco familiar, y realizando diferentes actividades en beneficio de su comunidad, tanto sociales como económicas y de paz, entre otras:

 

Procesos de alfabetización a la población adulta; cuidado y protección ambiental; atención a poblaciones vulnerables mediante tareas de promoción en materia de salud, saneamiento básico; cuidado de los niños; solidaridad familiar; atención  a la tercera edad; contribución al aplicación efectiva del SISBEN y atención a la población más pobre; asesoría  a las familias para tener servicios del Estado en salud, educación y vivienda, contribución a  la buena marcha de la vida colectiva en las ciudades; campañas para el cuidado del espacio público, etc.

 

Nuestra juventud no puede seguir siendo objeto únicamente de la calificación “Apta para la Fuerza Militar”,  por lo que se hace necesario eliminar gradualmente el Servicio Militar Obligatorio y reemplazarlo por el Servicio Social, Cívico y Ecológico, por las siguientes razones:

 

1. Existe una apatía generalizada  en la sociedad colombiana a prestar el servicio militar dentro de lo que comúnmente se ha llamado grupo armado o combatiente.  Desaparecerían entonces los llamados  “ No Aptos ” para el Servicio Militar, y los mismos serían destinados a otras tareas que injustificarían  el uso de artificios y triquiñuelas para ser exceptuados del reclutamiento.  En sí no existiría causa alguna para que nuestros bachilleres y/o universitarios no aceptaran la prestación del servicio social o asistencial.

 

2. El servicio Social, Cívico y Ecológico alimenta el sentido de solidaridad y pertenencia de los jóvenes con sus semejantes. Esto se vería reforzado si se les permite a los  hasta hoy llamados “ No Aptos ”, participar en las diferentes funciones de carácter social, y no como hasta hoy ocurre al ser devueltos a sus casas, siendo realmente aptos y necesarios tanto para  las instituciones públicas y privadas como para la sociedad en general.  Una juventud capacitada  en el sector tecnológico, industrial, educativo, comercial y rural, es el engranaje vital que necesita el país para obtener un verdadero desarrollo social y un crecimiento económico.

 

3. Instituciones como hospitales, cruz roja, defensa civil, ancianatos, cárceles de menores, granjas infantiles, casas de recuperación de alcohólicos y drogadictos, casas de albergue, recuperación de menores de edad de la prostitución e indigencia, oficinas para la atención de emergencias y desastres naturales, instituciones para la recuperación del medio ambiente, son solo algunos frentes de trabajo, que mencionamos para que podamos calcular la magnitud de las necesidades de nuestro país y de la cuál debemos hacer participes activos a nuestros jóvenes , quienes en pocos años recibirán de nosotros un país, el cuál debe ser entregado de manera  responsable con sentido de pertenencia..  Estaría el Estado así materializando en gran parte el principio constitucional del articulo 2o. de la Constitución Nacional que establece: ¨ Son fines esenciales del Estado: servir a la Comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la constitución, facilitar la participación de todos en las decisiones que los afecta en la vida económica, política, administrativa y cultural de la nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacifica y la vigencia de un orden justo.  Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y los particulares”. A la vez que estaría iniciándose la formación de nuevas generaciones que sean consientes de la necesidad de ser servidores, y partícipes de una vida pacífica  y de armonía social.

 

Con esta iniciativa fortalecemos los valores morales y políticos de los jóvenes, pues hacemos de ellos copartícipes y actores de un Estado hasta ahora paternalista al que siempre le dejamos un sin número de responsabilidades, pero ante el cual somos indiferentes a la hora de participar.

 

Recordemos que solidaridad y participación ciudadana son principios básicos de la vida en sociedad. Debemos mantener como rumbo el que la sociedad es al Estado como el Estado es a la misma, y en interpretación de los principios de Rousseau, todos cedemos y aportamos en beneficio de todos, es decir el Estado y la sociedad somos un todo con un mismo fin.

 

La discusión del tema del servicio Militar obligatorio va ligada no solo a nivel nacional sino también internacionalmente, con el reconocimiento de la Objeción de Conciencia como un derecho fundamental de todo ser humano, recogido y reconocido en  resoluciones del Parlamento Europeo, de la Organización de las Naciones Unidas y otros órganos Supranacionales.  Tal es el caso que en España se  expidió el real Decreto 247 de 2001, según el cual a partir del 31 de Diciembre  de 2001 se eliminó la prestación obligatoria del servicio militar..

 

El reconocimiento del Derecho de Objeción de Conciencia consiste en el derecho que  tiene todo joven, con base en motivos personales de carácter ideológico, ético, moral, filosófico, religioso, humanitario o cualquier otro de la misma naturaleza, a quedar exento del servicio militar obligatorio, a la no utilización de armas y a la no participación en conflictos bélicos  en donde resultaren lesionados seres humano y/o la naturaleza.  Lo anterior, por cuanto la Objeción de Conciencia es sobre todo la lucha por el respeto a la vida..

 

El artículo 18 de la Constitución Nacional garantiza la libertad de conciencia, como un  derecho fundamental, y además prescribe que NADIE será obligado a actuar en contra de su conciencia. El presente proyecto de Ley es útil y convenientemente políticamente, porque al darle aplicación se avanza en dos importantes tópicos:

 

  1. La posibilidad de excluir a los jóvenes que no tienen vocación de las armas, de que enfrenten el conflicto armado.

 

  1. Eliminar la condición de soldados forzados e incorporar soldados profesionales, dando calidad y eficiencia operativa  a las fuerzas militares, traduciéndose esto en resultados satisfactorios para el pueblo colombiano.

 

 

Hechos como los sucedidos en Patascoy, el Billar, las Delicias, Miraflores, y Mitú, entre otros, demuestran la clara necesidad de un proceso de profesionalización de las Fuerzas Armadas, que exigen una actitud de prudencia y responsabilidad, así como una eficiencia y compromiso.

 

Ministros de Defensa, anteriormente, han planteado la necesidad de ir eliminando gradualmente la incorporación de bachilleres a las filas de las Fuerzas Militares y centrar los esfuerzos en profesionalizarlas.

 

En el  año 1999, la comisión Primera del Senado en acuerdo con el  Ministerio de Hacienda, coordinó la primera fase del desmonte del servicio militar obligatorio, para la cual se cambiarían 14.000 soldados bachilleres por  10.000 soldados profesionales, y 4.000 soldados regulares. Por lo tanto, se ve la intención del Gobierno Nacional de avanzar en este sentido. 

 

Esta medida permite que los recursos de las fueras armadas, sean utilizados de manera mucho más  eficiente y efectiva, en la medida en que  los dineros que se utilizan para preparar y mantener soldados que están temporalmente en la Institución sean invertidos en la preparación y capacitación de los soldados que le van a servir a las fuerzas de manera permanente.  A largo plazo, estos dineros darán mayores y mejores resultados.  Además, permitirán que las fuerzas militares manejen un presupuesto militar de manera eficaz y eficiente.

 

Hoy un soldado profesional le cuesta al país cerca de 13.3 millones de pesos anuales y uno regular o bachiller 8.3 millones. De profesionalizarse en su totalidad las fuerzas militares, costarían  5 millones de pesos adicionales cada  uno.

 

Es importante tener en cuenta que los costos humanos del servicio militar obligatorio representados en el alto número de perdidas humanas, la vulnerabilidad de las fuerzas en combate, la carencia total de estrategia e inteligencia militar en el marco de la guerra que esta viviendo en estos momentos el  país, son muchos más altos que los costos económicos de ésta.  Lo anterior, nos lleva a preguntarnos si no es más conveniente desde el punto de vista económico preparar al soldado en su dimensión militar, intelectual y ética, en aras de superar estas diferencias y afectaciones sociales.

 

Así mismo, entre 1994 y 1995 se invirtió una gran cantidad de dinero para capturar aproximadamente 6.000 presuntos guerrilleros, mientras que 5.800 fueron dejados en libertad por los organismos judiciales al no encontrar méritos para su detención y vinculación jurídica, trayendo consigo mayores costos administrativos, judiciales y carcelarios, dado la ineficiencia e ineficacia del uso de recursos económicos y de tiempo. En la década pasada el gasto militar creció alrededor del 4.5 % y hoy está por encima  del 14.5 %.

 

Debido a la falta de profesionalización, se facilita la comisión de errores en el  ejercicio bélico. De un lado, se presentan violaciones a los Derechos Humanos lo que ha desembocado en altos costos por pagos de indemnizaciones mediante sentencias emitidas por las cortes interamericanas de derechos humanos y el comité del pacto de derechos civiles y políticos de la ONU, y de otro lado, las bajas ocasionadas tanto a las Fuerzas Militares como a la población civil por acciones ejecutadas por grupos armados al margen de la Ley,  generan grandes costos sociales y económicos.

 

Al legislar sobre el Servicio social, cívico y Ecológico, desaparecen dichos impedimentos, pues no hay en el mundo principio o creencia que consagre como criterio básico a la Objeción de Conciencia,  la solidaridad social, la ayuda al necesitado, la recuperación del medio ambiente o la capacitación en la protección de la vida misma, en aras de vivir dentro de una sociedad justa, equitativa y solidaria.

 

Con la ley 418 de 1997 el Congreso de la República le aportó al país la posibilidad de que los menores de edad sean apartados de la guerra absurda que nos ha tocado vivir. Para ello prohibió que los menores de  18 años sean reclutados en el Servicio Militar Obligatorio. En este sentido el artículo 13 de la referida Ley estableció que cuando el joven culmine su ciclo de educación media secundaria antes de dicha edad, se le aplazará su incorporación a filas hasta la mayoría de edad, pero- agrego la Ley- sí al cumplir los  18 años se encontrare matriculado en una carrera de  educación superior, sea universitaria o tecnológica, el joven podrá nuevamente diferir su obligación constitucional hasta la terminación de sus estudios profesionales, caso en el cual  el Servicio Militar es pre-requisito de la obtención del titulo profesional o superior.

 

Se trata ahora de avanzar, a fin de establecer que los jóvenes egresados no graduados que deban cumplir su servicio militar antes del grado sean incorporados  a realizar un servicio profesional en la respectiva área de sus estudios.  Lo que proponemos es simplemente permitirle al joven profesional o tecnólogo que deba prestar el servicio  militar, hacerlo mediante un servicio social ya  sea a favor de la comunidad o en las tareas de naturaleza técnica o científica que dichos cuerpos armados requieran.  Para tales jóvenes graduandos seria una feliz oportunidad de realizar su práctica profesional a manera de año rural.

 

La finalidad del servicio militar ha estado sujeta a cambios determinados por la evolución histórica, sociológica y política de las naciones. El mundo moderno ha hecho grandes esfuerzos en el campo internacional para aislar el espectro de la guerra y garantizar, por medio del derecho, la convivencia pacifica y la desmilitarización, condenando  así la agresión y haciendo menos globales los conflictos.

 

En Colombia, como en todos los países del mundo, si bien es cierto que no pocos jóvenes miran con interés su vinculación a los cuerpos castrenses, también lo es el hecho que para otros, tal obligación es motivo de preocupación e inquietud personal y familiar.

 

Como podemos observar, el objetivo de esta iniciativa es lograr cada día un ejército profesional y no un ejército nutrido por bachilleres con experiencia corta que están por lo demás contando los días que faltan para la fecha de salida. Lo que se busca es que la conscripción obligatoria sea remplazada por el servicio social, cívico y ecológico.

 

Esta propuesta tiene concordancia también con lo preceptuado en la Ley 115 de 1994, artículo 66, que establece el servicio social a los estudiantes de establecimientos

 

de educación formal en programas de carácter agropecuario, agroindustrial o ecológico que lo prestaran capacitando y asesorando a la población campesina de la región.  Esto conlleva además, a procesos educativos integrales que le permiten a la juventud contribuír al mejoramiento de las condiciones de vida de los campesinos y de la convivencia ciudadana.

 

Pero además, no puede desconocerse que los jóvenes que recluta el Estado carecen de preparación militar. Si bien el ejército de Colombia trata de ofrecerles alguna capacitación, la verdad es que siempre resultará insuficiente ante el potencial de los enemigos que tiene que enfrentar, por su inexperiencia y conocimiento del terreno, y de la misma población del sector. En consecuencia, quienes son convocados a desempeñarse en la actividad militar para definir una situación de igual naturaleza, no están en el mismo nivel de sus contrincantes.

 

Cabe aquí preguntarnos: ¿El Estado Colombiano con el sistema de reclutamiento obligatorio, en verdad contribuye  a crear un clima de Paz?. Si el asunto se analiza con detenimiento, se impone una respuesta negativa por que no se hace la paz sometiendo a la juventud a la guerra o preparándola para ella. La paz tiene que lograrse a través de la educación y de la cultura como lo expresó Gabriel García Márquez en el informe de la misión de ciencia, educación y desarrollo.

 

Al subsistir las dificultades que afrontan los jóvenes colombianos, bachilleres y campesinos y sus familiares, queremos dejar a la consideración de los honorables congresistas este Proyecto de Ley, de innegable trascendencia, que nos permitirá también hacer parte de ese concierto de naciones civilizadas que han optado por una solución diferente al Servicio Militar Obligatorio , al tiempo que nos permitirá sin debilitar nuestras Fuerzas Militares y de Policía, utilizar toda la capacidad de nuestros jóvenes, su generosidad, inteligencia, capacidades manuales,  y todas sus innegables cualidades, en beneficio de la comunidad, la paz y el país.

 

Nuestro aporte, Honorables Parlamentarios, será un grano de arena en la tranquilidad de los colombianos, madres, padres y hermanos que día a día ven a sus familiares viajar a la guerra luego de haber terminado sus estudios secundarios. Guerra en la cual, las matemáticas, física, biología y demás materias, no servirán para aprender el juego de la muerte de sus compatriotas.

 

Así, la presente propuesta, es una búsqueda más de los caminos de la reconciliación nacional, una búsqueda de la paz como fin esencial del Estado, inscrita en la Carta Magna y en el corazón y rostro de cada uno de los colombianos, sean niños, mujeres, hombres o ancianos. En este mismo sentido se ubica la propuesta de que la Policía Nacional pase a depender del Ministerio del Interior y Justicia.

 

Lo que planteamos no es una salida facilista, es la respuesta a la situación de violencia y de convulsión de nuestra sociedad, amenazada por el fantasma de la corrupción y la descomposición moral del ser, es la búsqueda de una mejor Colombia bajo el poder y la capacidad de los jóvenes, que capacitarán, asesorarán y educarán a otros colombianos; es la necesidad de darle una mejor tropa a las fuerzas militares;  profesionales, con todo el equipo técnico y el soporte ideológico para ganar esta guerra, el priorizar que los dineros entregados para el combate se utilicen de forma eficiente y eficaz para lograr la Paz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CARLOS MORENO DE CARO

Senador de la Republica